Argumento desde la contingencia

#25

Argumento desde la contingencia

Quiero decir que estoy a favor del Argumento Cosmológico Kalam. Sin embargo, me pregunto ¿cuál es su opinión sobre el argumento cosmológico del ser contingente?

William

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He defendido brevemente el argumento cosmológico del ser contingente en el libro de J. P. Moreland y mío titulado “Philosophical Foundations for a Christian Worldview” (Fundamentos Filosóficos para una Cosmovisión Cristiana) (IVP, 2003) y tengo la intención de expandir la manera que trato con ese tema en la tercera edición de Reasonable Faith (Fe Razonable) (Crossway, 2008).

Hay tres premisas del argumento:

1. Todo lo que existe tiene una explicación para su existencia (ya sea en la necesidad de su propia naturaleza o en una causa externa).

2. Si el universo tiene una explicación para su existencia, dicha explicación es Dios.

3. El universo existe.

¿Y ahora qué sigue lógicamente de estas tres premisas?

De la 1 y la 3 lógicamente sigue que:

4. El universo tiene una explicación para su existencia.

Y de la 2 y la 4 la conclusión que lógicamente sigue es:

5. Por consiguiente, la explicación para la existencia del universo es Dios.

Ahora bien, este es un argumento lógicamente hermético. Así que si el ateo quiere negar la conclusión, tiene que decir que una de las tres premisas es falsa.

Pero, ¿cuál de ellas va él a rechazar? La premisa 3 es innegable para cualquier sincero buscador de la verdad. Así que el ateo va a tener que negar o la 1 o la 2 si él quiere seguir siendo un ateo y racional. Así que toda la cuestión viene a reducirse a esto: ¿son las premisas 1 y 2 verdaderas o son ellas falsas? Bueno, vamos a echarle un vistazo a cada una de ellas.

Según la premisa 1, hay dos tipos de cosas: (a) las cosas que existen de manera necesaria y (b) las cosas que existen de manera contingente. Las cosas que existen de manera necesaria existen por una necesidad de su propia naturaleza. Muchos matemáticos piensan que los números, los conjuntos y otras entidades matemáticas existen de esta forma. Otra cosa no causa que ellas existan, sino que existen sólo por la necesidad de su propia naturaleza. Por contraste, otra cosa más causa que las cosas contingentes existan. Ellas existen porque algo más las ha producido. Objetos físicos familiares como las personas, los planetas y las galaxias pertenecen a esta categoría.

Así que ¿Qué razón se podría ofrecer para pensar que la premisa 1 es verdadera? Bueno, cuando usted reflexiona sobre eso, la premisa 1 tiene una clase de evidencia propia acerca de sí. Imagínese que un día usted está camino en el bosque y se encuentra una bola transluciente en el piso. Naturalmente usted se preguntara de cómo ella llegó a allí. Si uno de los compañeros suyos en la caminata le dice, “¡No te preocupes, esta bola existe de manera inexplicable! Usted va a pensar que esa persona o está loca o que sólo quiere que usted siga avanzando con la caminata. Ninguna persona va a tomar en serio la sugerencia de que la bola llegó a existir allí sin (literalmente) ninguna explicación.

Ahora, supongamos que usted aumenta el tamaño de la bola que se cuenta en este relato para que tenga el tamaño de un automóvil. Eso no haría nada para satisfacer o eliminar la demanda de una explicación. Supongamos que fuese el tamaño de una casa. Tenemos el mismo problema. Supongamos que fuese del tamaño de un continente o de un planeta. Tenemos el mismo problema. Supongamos que fuese del tamaño del universo entero. El mismo problema. Simplemente aumentar el tamaño de la bola no hace nada para afectar la necesidad de una explicación.

La premisa 1 es la premisa que el ateo típicamente rechaza. A veces los ateos responden a la premisa 1 diciendo que es verdadera en todo en el universo, pero no del universo mismo. Pero esta respuesta comete lo que acertadamente se le ha venido a llamar "la falacia del taxi,” ya que como el filósofo ateo del siglo XIX Arthur Schopenhauer decía en broma, la premisa 1 no se puede descartar como un “hachazo” una vez que usted haya llegado a su destino deseado.

Sería algo arbitrario para el ateo afirmar que el universo es la excepción a la regla. La ilustración de la bola en el bosque mostró que simplemente aumentar el tamaño del objeto que está siendo explicado, aún hasta que éste llegue a ser el universo mismo, no hace nada para eliminar la necesidad de alguna explicación de su existencia.

Observe también, lo anticientífica que es esta respuesta atea, ya que la cosmología moderna está dedicada a la búsqueda de una explicación de la existencia del universo. La actitud del ateo paralizaría la ciencia.

Algunos ateos han tratado de justificarse haciendo el universo una excepción de la premisa 1 al decir que es imposible que el universo tenga una explicación para su existencia, ya que la explicación del universo tendría que estar en algún estado anterior de cosas en el cual el universo aún no existía. Pero eso sería la nada, y nada no puede ser la explicación de la nada. Por lo tanto, el universo sólo debe de existir inexplicablemente.

Esta línea de razonamiento es obviamente falaz, ya que supone que el universo es todo lo que hay, de manera que si no hubiera universo no hubiese nada. ¡En otras palabras, la objeción supone que el ateísmo es verdadero! Por lo tanto, el ateo está incurriendo una petición de principio, argumentando en un círculo. Estoy de acuerdo en que la explicación del universo debe ser un estado anterior o previo de cosas en el cual el universo no existía. Pero yo argumento de que ese estado de cosas es Dios y Su voluntad, no la nada.

Así que me parece que la premisa 1 es más plausiblemente verdadera que falsa, lo cual es todo lo que necesitamos para un buen argumento.

¿Que entonces podemos decir sobre la premisa 2? ¿Es ella más plausiblemente verdadera que falsa?

Lo que es realmente incómodo para el ateo en este punto es que la premisa 2 es lógicamente equivalente a la típica respuesta atea para el argumento de la contingencia. Dos declaraciones son lógicamente equivalentes si es imposible de que una sea verdadera y la otra falsa. Ellas se sostienen o se caen juntas. Entonces, ¿qué dice el ateo casi siempre en respuesta al argumento desde la contingencia? El ateo típicamente afirma lo siguiente:

A. Si el ateísmo es verdadero, el universo no tiene una explicación de su existencia.

Esto es precisamente lo que el ateo dice en respuesta a la premisa 1. El universo sólo existe de manera inexplicable. Pero esto es lógicamente equivalente a decir:

B. Si el universo tiene una explicación de su existencia, entonces el ateísmo no es verdadero.

Así que usted no puede afirmar (A) y negar (B).

¡Pero (B) es prácticamente sinónimo con la premisa 2! Así que decir en respuesta a la premisa que, dado el ateísmo, el universo no tiene explicación, el ateo está admitiendo implícitamente la premisa 2: que si el universo tiene una explicación, entonces Dios existe.

Además de eso, la premisa 2 es muy plausible en su propio derecho, ya que pensemos en lo que el universo es: toda la realidad del espacio-tiempo, incluyendo toda la materia y energía. Se deduce que si el universo tiene una causa de su existencia, esa causa debe ser un ser no físico, inmaterial, que está más allá del espacio y del tiempo. Ahora sólo hay dos clases de cosas que podrían encajar en esa descripción: o un objeto abstracto como un número o una mente incorpórea (inmaterial). Pero los objetos abstractos no pueden causar nada. Eso es parte de lo que significa ser abstracto. El número 7, por ejemplo, no puede causar ningún efecto. Así que la causa de la existencia del universo tiene que ser una Mente trascendente, lo cual es lo que los creyentes entienden que es Dios.

Por lo tanto, el argumento prueba la existencia de un Creador del universo que es personal, necesario, no causado, atemporal, sin límite de espacio e inmaterial. ¡Esto es realmente impresionante!

En este punto el ateo tiene una alternativa abierta. Él puede retroceder sus pasos, retirar su objeción a la premisa 1 y en cambio decir que, sí, el universo tiene una explicación de su existencia. Pero esa explicación es la siguiente: el universo existe por una necesidad de su propia naturaleza. Para el ateo, el universo podría servir como una especie de sustituto de Dios, el cual existe de manera necesaria.

Ahora bien, eso sería un paso muy radical para el ateo tomar y no puedo pensar en ningún ateo contemporáneo que de hecho haya adoptado esta línea. Hace algunos años en una conferencia de Time Philosophy en City College (Universidad City) en Santa Barbara California, me pareció que el profesor Adolf Grünbaum, un vociferante ateo filósofo de ciencia de la Universidad de Pittsburgh, estaba coqueteando con esa idea. Pero cuando hice la pregunta desde el piso de si él pensaba que el universo existía de manera necesaria, él estuvo bastante indignado a la sugerencia. “¡Por supuesto que no!", respondió y continuó diciendo que el universo simplemente existe sin ninguna explicación.

La razón por la cual los ateos no están dispuestos a adoptar esta alternativa es clara. A medida que observamos alrededor del universo, ninguna de las cosas que lo componen, ya sean las estrellas, planetas, galaxias, polvo, radiación, o lo que sea, parece existir de manera necesaria. De hecho, todos ellos no pudieron existir en algún momento en el pasado cuando el universo estaba muy denso, ninguno de ellos existía.

Sin embargo, usted podría decir, ¿qué pasa con la materia de la que están hechas estas cosas? Tal vez la materia existe necesariamente, y todas estas cosas son sólo diferentes configuraciones contingentes de la materia. El problema con esta sugerencia es que, de acuerdo con el modelo estándar de la física subatómica, la materia misma está compuesta por pequeñas partículas llamadas "quarks." El universo es la colección de todos estos quarks organizados de diferentes maneras. Pero ahora surge la pregunta: ¿no pudo una colección diferente de quarks haber existido en lugar de esta? ¿Tienen todos y cada uno de estos quarks que existir necesariamente?

Observe lo que el ateo no puede decir en este punto. No puede decir que los quarks son configuraciones de materia que podrían haber sido diferentes, aunque la materia de la que están compuestos los quarks existe necesariamente. ¡No puede decir esto porque los quarks no se componen de nada! Ellos sólo son las unidades básicas de la materia. Así que si un quark no existe, la materia no existe.

Ahora parece evidente que una colección diferente de quarks podría haber existido en vez de la colección que existe. Pero si ese fuera el caso, entonces habría existido un universo diferente. Para ver este punto, piense en su escritorio. ¿Podría su escritorio estar hecho de hielo? Nótese que no estoy preguntando si podría haber tenido un escritorio de hielo en el lugar de su escritorio de madera que tenga el mismo tamaño y la misma estructura. Más bien estoy preguntando si su mismo escritorio, hecho de madera, si ese escritorio se pudo haber sido hecho de hielo. La respuesta es, obviamente, no. El escritorio de hielo sería un escritorio diferente, no el mismo escritorio.

Del mismo modo, un universo hecho de diferentes quarks, aunque haya sido arreglado idénticamente como en este universo, sería un universo diferente. Se deduce, entonces, que el universo no existe por una necesidad de su propia naturaleza.

Así que los ateos no se han atrevido a negar la premisa 2 y decir que el universo existe necesariamente. La premisa 2 también parece ser plausiblemente verdadera.

Sin embargo, dada la verdad de las tres premisas, la conclusión es lógicamente ineludible: Dios es la explicación de la existencia del universo. Además, el argumento implica que Dios es una Mente no causada, incorpórea que trasciende el universo físico e incluso el espacio y el tiempo mismo y que existe necesariamente. ¡Qué gran argumento!

William Lane Craig