El Hinduismo y la Moralidad

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El Hinduismo y la Moralidad

Estimado Craig,

En su argumento moral, usted dice que la naturaleza absolutamente Santa de Dios (la cual existe sin importar la creación del mundo) proporciona la base de la Moralidad. Escuché un argumento de que Dios no es ni Bueno ni Malo (de que afuera de la creación, solo es Puro Principio). Aquí está el argumento, ¿puede usted comentar sobre el mismo?:

Los mandamientos de Dios vienen después de Su determinación de Su Naturaleza en la relación con el hombre. Si no hubiera creación, no manifestación, y solamente Puro Principio, no puede haber ninguna cualidad ‘específica’ de la cual se puede hablar (Nirguna), ya que el Principio contiene en Sí mismo toda la infinitud de las cualidades y potenciales sin que ninguna de ellas sea ‘materializada.’ Esto es solamente en el punto de la creación o manifestación (el cual es un acto de Voluntad) que ciertas cualidades son expresadas (Saguna), las que llegan a constituir Su Naturaleza en relación con el hombre y el universo. No hay nada arbitrario acerca de esta determinación en relación al hombre porque la creación/manifestación misma se deduce de esto, y el hombre no sería de la manera que es, en términos de su constitución moral, si el universo entero tampoco cumpliera con la moralidad que así lo determina. En relación a nuestro universo o al estado de existencia en particular, Su Naturaleza puede a lo mejor ser descrita como “inmutable.”

Lo arbitrario (o lo no-arbitrario) de la moralidad misma es una ‘característica de determinación’ que ‘llega a existir’ o que se ‘materializa’ solamente en el punto de creación/manifestación. No hay ninguna cualidad más allá de ese punto porque el Principio Supremo es, en el sentido más completo de las palabras, Indescriptible, Inexpresable, Indefinido, Infinito, Sin-Característica (Nirguna, porque Él Mismo es Cualidad Pura). La razón está arraigada en nuestra existencia individual (o creada/manifestada) pero lo que trasciende la razón es el Espíritu de Dios en nosotros o el Intelecto Divino que nos impregna. La razón, siendo relativa, está limitada a nuestro entendimiento de cosas por contraste (dualidades) y por exclusividad, por lo tanto es la diferencia entre la arbitrariedad y la no arbitrariedad o entre la paradoja del libre albedrío y la predestinación. Al nivel de lo absoluto, estas diferencias se desvanecen, todas las paradojas se resuelven y solamente queda una marcada singularidad del Principio.

Matar niños, violar, etc. son acciones ‘posibles/potenciales’ que no se pueden describir como arbitrarias (o no arbitrarias) desde el punto de vista del Principio no creado/manifestado ya que hasta esta ‘cualidad’ (arbitrariedad) o ‘valor’ todavía no ha sido creado/manifestado. La creación/manifestación resulta en dos cosas: la ‘materialización’ de un mundo en particular, con todas sus leyes, acontecimientos y seres, y la asignación de valores (cualidades) de cada uno. Ambas cosas están en conformidad. Por lo tanto, si la acción de matar niños, violar, etc.; fuese ‘materializada’ como una acción buena y beneficiosa para el hombre, a ella también se le hubiese designado valores de bondad y benevolencia. En el caso de nuestro estado creado/manifestado en particular, esas acciones hieren, perjudican y causan sufrimiento y por lo tanto están en conformidad con los valores que se les asignan, los cuales son negativos, abominables y malos.

Sunil

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Me imagino que quien sea la persona que le presentó este argumento a usted llega a estas preguntas desde una perspectiva hindú.

Ahora bien, usted necesita siempre preguntarse, “¿Cuál es la premisa de mi argumento que el objetor niega?” De lo contrario, usted se puede distraer con toda esta verborrea, en especial en un caso como este. Es evidente que el objetor no niega la primera premisa del argumento moral de la manera que lo he presentado:

1. Si Dios no existe, los valores y deberes morales objetivos no existen

ya que él no dice nada acerca de qué fuera el caso acerca de la moralidad si el ateísmo fuese verdadero.

Más bien, es evidente que él niega

2. Los valores y deberes morales objetivos existen

porque él dice que lo que él llama “Dios,” el Principio Supremo, está más allá de todas las distinciones, incluyendo el bien y el mal. Las distinciones entre el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, son una mera apariencia, porque es el resultado de la operación de la razón humana, la cual tiene que pensar en términos de dualidades y exclusividad (¡en otras palabras, la Ley de la Contradicción!).

Agradezco que en esta visión también el Principio Supremo está más allá de la distinción entre lo arbitrario y lo no arbitrario. Pero eso no conserva la objetividad de los valores y deberes morales, ya que no hay ninguna explicación antes de la determinación del Principio Supremo que determina que las distinciones morales deberían parecerse a una forma y no a la otra. Si la determinación es por voluntad (lo que creo que es incoherente, dado que el Principio Supremo es una entidad impersonal, pero eso no importa), entonces esto es una voluntad ciega. Esto es puro voluntarismo. A lo que el objetor llama “Dios” no tiene ninguna naturaleza antes de Su determinación. No hay razón de por qué el Principio Supremo no debería manifestarse de una manera que el asesinar a niños sea algo bueno y amarle sea algo malo.

De nuevo agradezco que en su visión “el hombre no sería de la manera que es, en términos de su constitución moral, si el universo entero tampoco cumpliera con la moralidad que así lo determina.” Sin embargo, el punto aún permanece de que no hay razón de por qué el universo y su moralidad deberían estar determinados de la manera que están, ya que el Principio Supremo no tiene cualidades. Por lo tanto, la inmutabilidad de la apariencia es irrelevante. El punto permanece: eso es solamente una mera apariencia, aun si es incambiable.

Así que en línea con el Hinduismo Advaita Vendana clásico, el objetor no acepta la premisa 2.

Cuando se considera en esta luz, la visión del objetor queda moralmente desmedida. La visión requiere que nosotros digamos que no hay ninguna acción que usted pueda cometer que sería objetivamente mala, ni hay alguna cosa que usted haga o que haga otra persona, que sea objetivamente moralmente digna de ser alabada o buena. Por lo tanto, tenemos bases morales sólidas para rechazar la visión Vedantista de Dios. Podríamos argumentar:

3. Si el hinduismo Advaita Vedanta es verdadero, los valores y deberes morales objetivos no existen.

4. Los valores y deberes morales objetivos existen.

5. Por lo tanto, el hinduismo Avaita Vedanta es falso.

Por lo tanto, el mismo argumento del cual estamos pensando da bases morales buenas para rechazar la visión del objetor de lo que él llama “Dios.”

De hecho, cuando usted lo piensa, en la visión del objetor, hasta la distinción entre el Principio Supremo y el mundo al final es una ilusión. Usted no debe ser engañado por el uso de palabras que él hace, como “Dios,” “creación,” y así sucesivamente, ya que esas palabras no tienen el mismo significado en un contexto panteísta que el que tiene en un contexto teísta. ¡Por lo tanto, la visión que él tiene nos compromete no solo con un ilusionismo moral, sino aún más radical con un ilusionismo total acerca del mundo, de nosotros mismos y de todo lo que experimentamos! No puedo pensar de una cosmovisión que sea más improbable que esta.

De hecho, la visión del objetor es patentemente autocontradictoria, ya que él afirma que “el Principio Supremo es, en el sentido más completo de las palabras, Indescriptible, Inexpresable, Indefinido, Infinito, Sin-Característica. ¡Pero eso es precisamente describir el Principio Supremo, atribuirle ciertas cualidades! En efecto, el objetor de alguna manera puede decirnos muchísimo acerca del Principio Supremo. Esto patentemente se auto-refuta—una lección que a ciertos teólogos cristianos engañados les haría bien tomarla en serio (véase mi artículo, “Pantheists in Spite of Themselves?: Pennenberg, Clayton and Shults on Divine Infinity” (¿Panteístas a Pesar de sí Mismos?: Pennenberg, Clayton y Shults sobre la Infinidad Divina) bajo la sección llamada “Scholarly Articles: Christian Doctrines (Artículos Académicos: Doctrinas Cristianas) en esta página Web.

Por último, la visión del objetor se auto-refuta de otra manera: si la razón humana “está arraigada en nuestra existencia individual (o creada/manifestada) y “siendo relativa, está limitada a nuestro entendimiento de cosas por contraste (dualidades) y por exclusividad,” entonces la razón no puede ser confiada para que nos diga cualquier cosa acerca de la natural absoluta de la realidad. No puede haber bases racionales para pensar que la visión del objetor sea verdadera, ya que para que lo sea, la razón misma sería indeterminada. Por lo tanto, su visión no puede ser afirmada racionalmente.

Para ver una crítica adicional, véase la parte de Robin Collins, “Eastern Religions,” (Religiones Orientales) en el libro Reason for the Hope Within (Razón para la Esperanza que Hay Dentro) de Michael J. Murray y publicado por William B. Eerdmans en el 1999, páginas 188-92. Compare la crítica que Alvin Plantinga hace de la noción de John Hick de lo Real inefable en las páginas 49-55 del libro de Alvin Plantinga, Warranted Christian Belief (Creencia Cristiana Garantizada) publicado por Oxford University Press en el 2000. Además véase el libro de Stuart C. Hackett, Oriental Philosophy: A Westerner’s Guide to Eastern Thought (Filosofía Oriental: Una Guía Occidental para el Pensamiento Oriental) publicado por University of Wisconsin Press en el 1979.

William Lane Craig