Justificación de la Segunda Premisa del Argumento Moral

#270

Justificación de la Segunda Premisa del Argumento Moral

Estimado Dr. Craig,

Recientemente he estado leyendo su libro, "On Guard" (En Guardia), y tenía una pregunta sobre el Argumento Moral (el cual también le he oído a usted usar en varios de sus debates). Lo he visto con más frecuencia que lo montan de la siguiente manera:

1. Si Dios no existe, los valores y deberes morales objetivos no existen.

2. Los valores y deberes morales objetivos existen.

3. Por lo tanto, Dios existe.

Esencialmente, encuentro que aunque el argumento moral tiene un papel que jugar en nuestras discusiones con los ateos y con los de otras cosmovisiones, no parece ser una evidencia real a favor de la existencia de Dios, sino más bien una implicación de su existencia. Un ateo puede decir que la moralidad (aunque sea subjetiva) se ha desarrollado desde las influencias biológicas y sociológicas evolucionando en lo que ahora consideramos "bueno y malo." Aunque discutir de cómo llegamos a conocer la moralidad no dice nada acerca de la ontología de la moralidad, parecería que la única manera que un teísta puede demostrar que existe una postura moral objetiva es de probar (o proporcionar una probabilidad mayor por medio de la evidencia) de que Dios existe. Eso se debe al hecho de que la conversación casi siempre se mueve desde la ontología de la moralidad a la epistemología de la moralidad. Parecería que la única manera de despejar la atmosfera es determinando cuál cosmovisión es verdadera. Mi inquietud podría estar fundamentada en mi propia ignorancia, pero el argumento moral parecería ser una calle de una vía en que al mostrar que Dios existe, la moralidad objetiva existe. Sin embargo, seguir esa línea de pensamiento en su reverso prueba cada vez ser más difícil sin señalar a Dios, ya que cualquiera de los lados puede ofrecer una explicación de cómo llegamos a una comprensión de la moralidad—la cual otra vez, no dice nada acerca de la naturaleza subjetiva u objetiva de la moralidad.

Sí encuentro que el argumento moral ayuda a calcular el costo o precio de cualquiera ideología o como usted dijo en su libro, "lo que está en juego." Pero no encuentro que el "costo" debería ser una razón para aceptar algo como cierto, ya que nuestro gusto o disgusto de una verdad no tiene ningún efecto en esa verdad. Supongo que mi punto es que usar los valores objetivos para mostrar que Dios existe y luego usar a Dios para mostrar que existen los valores objetivos me parecería como un razonamiento circular. ¿Podemos utilizar el argumento moral, como se presentó anteriormente, como una evidencia real a favor de la existencia de Dios? Y si es así, ¿cómo podemos "probar" o dar evidencia a favor de la moralidad objetiva sin tener que señalar a Dios?

Corey

Estados Unidos

Corey, la pregunta que usted hace, en efecto, pregunta si el argumento moral, como lo he formulado, no comete una petición de principio, ya que la única justificación para creer que la premisa (2) es verdadera es creer que Dios existe, lo cual es la conclusión del argumento, de modo que uno está razonando en un círculo.

Yo respondo que el argumento no comete una petición de principio, ya que la garantía que ofrezco para la creencia en los valores y deberes morales objetivos no es Dios, sino la experiencia moral (véase las páginas 141-3 del libro On Guard). ¡Que dicha apelación no es una petición de principio debería ser evidente por el hecho de que la mayoría de los no-teístas, incluyendo a los ateos, creen en la verdad de la premisa (2), precisamente sobre esta base!

Louise Antony, quien no es teísta, lo puso tan bien en nuestro debate hace unos años en la Universidad de Massachusetts, en Amherst: Cualquier argumento a favor del escepticismo moral estará basado en premisas que son menos obvias que la existencia de los valores morales objetivos mismos. Eso me parece muy bien. Por lo tanto, el escepticismo moral es injustificable.

El humanista filósofo Peter Cave da el siguiente ejemplo:

Cualquier argumento escéptico que pueda ser presentado contra nuestra creencia de que matar al inocente es moralmente malo, tenemos más certeza de que matar es moralmente malo que de que el argumento sea sólido. . . .Torturar a un niño inocente por pura diversión es moralmente malo. Punto y final.1

En la experiencia moral encontramos los valores y deberes morales objetivos, y por lo tanto, en ausencia de algún tipo de derrotador de esa creencia, estamos perfectamente racionales para sostenerla. El realismo moral es la posición por defecto y el escéptico moral necesita proporcionar algún derrotador poderoso para vencerlo.

Uno puede hacer el mismo punto de otra manera al comparar, como lo hace William Sorley (página 128 de On Guard), nuestra comprensión de la esfera moral con nuestra comprensión de la realidad física. Así como no podemos salir fuera de nuestras percepciones morales para tratar de justificarlas, tampoco podemos salir fuera de nuestras percepciones sensoriales para tratar de justificarlas. De la misma manera en que, en ausencia de algún derrotador, confiamos en nuestras percepciones sensoriales de que hay una esfera de objetos físicos que existen objetivamente a nuestro alrededor, así también confiamos en nuestras percepciones morales de que hay una esfera objetivamente existente de valores y deberes morales. Para cualquier argumento a favor de un escepticismo acerca de nuestras percepciones morales, podríamos correr un argumento paralelo a favor de un escepticismo acerca de nuestras percepciones sensoriales. Sin embargo, usted tendría que estar loco para dudar de la veracidad de sus percepciones sensoriales de que hay una esfera de objetos físicos que existe objetivamente. Del mismo modo, hasta que se nos dé un derrotador, debemos confiar en nuestra percepción moral de que una esfera de valores y deberes existe de una manera objetiva.

Ahora bien, como digo, esta no es una justificación teísta de la creencia en los valores y deberes morales objetivos. Esta es la manera que casi todos los realistas morales justifican su creencia en la objetividad de los valores y deberes. No hay ninguna circularidad aquí.

En cualquier caso, le animo a simplemente preguntarle a su compañero de conversación si él o ella cree en algunos valores y deberes morales objetivos. Pregúntele qué él piensa de los ejemplos de las atrocidades morales. Aun si el no creyente no tiene justificación para creer en la premisa (2), siempre y cuando él crea en la premisa (2), el argumento pasa. Dado que casi todas las personas creen que (2) es verdadera, el debate realmente se reduce a (1). El no creyente tendrá que explicar cómo los valores y deberes morales objetivos pueden existir en un mundo sin Dios como una estándar absoluto y dador de ley.

Usted debe resistir firmemente la tendencia de combinar la ontología moral con la epistemología moral. Si el no creyente trata de llevar la conversación hacia la epistemología, usted debe traer la conversación de vuelta al camino correcto. Es simplemente irrelevante que, como usted dice, "cualquiera de los lados puede ofrecer una explicación de cómo llegamos a una comprensión de la moralidad." Usted podría estar de acuerdo con todo lo que el no creyente dice acerca de que: llegamos a un entendimiento de la moralidad a través de la evolución biológica, del condicionamiento social, de las influencias de los padres, etc., etc. Como usted mismo observa, todo eso es irrelevante a la pregunta de si los valores y deberes morales objetivos existen.

Por supuesto, el no creyente podría presentar el relato socio-biológico como un derrotador putativo de la premisa (2), en cual caso usted tiene que tratar con ella. Pero sí trato con dos versiones de esta objeción en On Guard, páginas 142-4. Le invito a reflexionar sobre lo que yo digo ahí.

Por último, cuando hablo del precio de negar las premisas de un argumento teísta, estoy hablando del precio intelectual. Un escéptico determinado siempre puede negar la conclusión del argumento de uno al negar simplemente una de las premisas. (¡Eso nos recuerda una observación que hace Alvin Plantinga de que uno puede reducir a alguien de conocimiento a ignorancia al ofrecerle un argumento válido basado en premisas que él sabe que son verdaderas para una conclusión que él simplemente no va a aceptar!) Usted quiere hacer la etiqueta del precio intelectual del ateísmo lo más alto posible, con la esperanza de que el no creyente venga a ver que el precio simplemente es demasiado alto, que mantener su ateísmo frente al argumento comprometería su integridad intelectual. Ese es el método de la buena argumentación.

Notas

1 Peter Cave, Humanism (Humanismo) (Oxford: OneWorld, 2009), página 146. Gracias a Peter S. Williams por esta referencia.

William Lane Craig