#482 Expiación limitada
September 29, 2016Estimado Dr. Craig,
Muchas gracias por su ministerio y por el trabajo que usted hace para el reino. Le agradezco mucho el trabajo que usted ha hecho. También estoy contento de que usted haya escogido hacer un estudio sobre la expiación, ya que este pasado año tuve algunas confusiones sobre los temas filosóficos de la expiación, en particular la sustitución penal. Al leer para tratar de encontrar algunas respuestas, sucedió que la mayoría de recursos que tratan con la sustitución penal están escritos desde una perspectiva reformada y mi pregunta trata con las visiones suyas sobre el alcance de la expiación. Si la expiación es “definida” o “limitada” como creen los calvinistas, parece algo perverso de parte de Dios de ordenarnos a ofrecer el evangelio indiscriminadamente, cuando la mayoría de las personas no podrían tener la menor posibilidad de salvarse por medio de ello. Por otro lado, uno de los argumentos principales contra tomar una perspectiva de una expiación universal es básicamente que, dada la sustitución penal, o resultaría en el universalismo siendo verdadero o sería injusto de Dios porque la penalidad [paga] del pecado de una persona que sea salva sería llevada tanto por Cristo como por esa persona, lo cual es doble enjuiciamiento. ¿Cómo usted abordaría esa objeción? Estoy de acuerdo con usted de que la Biblia enseña tanto la sustitución penal como la expiación ilimitada, pero estoy teniendo dificultad juntando todos esos asuntos.
Mis sinceros agradecimientos,
Kolten
Estados Unidos
Dr. craig’s response
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La pregunta sobre el alcance de la expiación es una que prefiero evadir, ya que parece un tema muy secundario en lo se refiere a la expiación. Quiero enfocarme en las preguntas realmente centrales que plantean la doctrina. Sin embargo, uno no puede dejar de encontrarse con ese problema cuando uno lee en extenso sobre el tema de la expiación, de manera que aquí comparto algunos de los pensamientos provisionales sobre el asunto.
A pie de la letra, parece increíble pensar que Cristo murió solamente por los elegidos. Tú no podrías obtener una repudiación más clara de esta visión que 1 Juan 2.2: “Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino por los de todo el mundo”. Los pensadores reformados están forzados a hacer maniobras exegéticas para poder explicar el significado a prima facie de esas declaraciones bíblicas.
Entonces, ¿qué es lo que iría a forzar a alguien a reinterpretar esos textos para poder hacerlos compatibles con la perspectiva de que Cristo murió sólo por los pecados de los elegidos y no por los pecados de todos los seres humanos? La razón es una inferencia teológica que obliga a alguien a hacer una exegesis muy forzada. Uno está obligado a tomar esta posición por un argumento teológico que implica un alcance limitado de la expiación.
El argumento es el siguiente: en la cruz, Cristo con su muerte ganó nuestra verdadera redención, pues él cumplió con los requisitos de la justicia retributiva de Dios, la cual nos había condenado por nuestros pecados. Una vez los requisitos de la justicia fueron satisfechos, ya no quedaba ningún castigo por nuestros pecados que tenían que ser pagado. En la cruz, Cristo no sólo ganó por nosotros una mera redención potencial, sino que aseguró nuestra verdadera redención. Por lo tanto, si Cristo murió por todas las personas, [entonces] todas las personas serían salvas, lo cual sabemos por medio de la Escritura que es falso.
Pienso que tú estarías de acuerdo de que es un argumento muy poderoso. Sin embargo, permanece siendo una inferencia y si ella conlleva a una conclusión que va en contra de la enseñanza bíblica, entonces necesitamos cuestionar si es una inferencia sólida. En vez de adoptar el universalismo o la expiación limitada, los dos no parecen ser claramente bíblicos, necesitamos poner en telas de juicio esa inferencia teológica.
Me parece que la suposición cuestionable de este argumento es la presuposición de que la muerte de Cristo obtuvo nuestra redención verdadera en vez de nuestra redención potencial. Es verdad que Cristo sufrió lo que hubiese sido el castigo de nuestros pecados, cumpliendo así los requisitos de la justicia de Dios. Pero ese pago de nuestra deuda necesita ser recibido libremente por fe para poder alcanzar nuestra verdadera redención. Es como si Cristo ha hecho un pago inicial (un anticipo) suficiente para pagar por los pecados de cualquier persona, del cual nos debemos, entonces, apropiar para poder llegar a ser beneficiarios.
De hecho, los propios pensadores reformadores admiten esta verdad cuando distinguen entre la redención como consumada y como aplicada. Ellos dicen que nuestra redención fue consumada en la cruz, pero es aplicada individualmente cuando las personas son regeneradas y cuando ponen su fe en Cristo. ¡Esa distinción es vital, ya que de otra manera los elegidos hubiesen nacidos redimidos! ¡Ellos nunca serían pecadores no regenerados sino que fueran justificados y salvados desde el mismo instante que fueron concebidos! Pero la Biblia enseña que una vez éramos “por naturaleza objeto de la ira de Dios” (Efesios 2.3), y muchos de nosotros recordamos nuestros días antes de ser cristianos. Pero ¿cómo puede tener sentido esa distinción si Cristo ganó nuestra redención real en la cruz? Si yo realmente fui redimido en año 30 d.C. (¡independientemente de que yo no existía entonces!), ¿cómo yo no puedo ser redimido en el mismo momento que yo existo [llego a existir]? La distinción innegable entre la redención consumada y la aplicada tiene sentido sólo si decimos que la muerte de Cristo gana nuestra redención potencial y que esa potencial es materializada en las vidas individuales por medio del arrepentimiento y la fe.
No veo ningún problema con “doble enjuiciamiento” aquí. Eso es un uso de nuestro sistema justicia criminal de los seres humanos en los Estados Unidos, el cual no puede ser aplicado automáticamente a como Dios trata con la humanidad. En cualquier caso, no es como si la persona no arrepentida está siendo juzgada dos veces por el mismo crimen. Sólo hay un Día de Juicio y esa es la única vez que una persona será juzgada. Si él ha rechazado libremente el perdón que Cristo le ofrece, entonces no hay nadie más para pagar por sus crímenes.
¿No es bíblica la visión que sugiero? Los sacrificios del Antiguo Testamento no servían para nada a menos que fueran juntamente con un corazón contristo y arrepentido de parte de la persona por quien estaban siendo ofrecido. De igual manera, Pablo dice “pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación que se recibe por la fe” (Romanos 3.23-25). Aquellos que no están en Cristo, quienes no creen, no tienen redención. Eso no se debe a que Cristo no murió por ellos. Pablo compara a Cristo con Adán, comentando, “así como una sola transgresión causó la condenación de todos, también un solo acto de justicia produjo la justificación que da vida a todos” (Romanos 5.18). Esta declaración no implica universalismo, ya que los beneficios de la muerte de Cristo le llega solamente a aquellos que tienen fe en él. Pues en Romanos 6, Pablo describe la manera que los beneficios de la muerte de Cristo son apropiados individualmente por medio del bautismo del creyente, el cual representa el proceso de conversión: “¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús, en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte? Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva” (Romanos 6.3-4). La redención real toma lugar cuando una persona se identifica con Cristo por medio de la fe.
De modo que pienso que la inferencia teológica hecha por los proponentes de la expiación limitada y por los universalistas por igual es errónea porque está basada en una suposición falsa.
Pero supongamos que tú sí piensas que Cristo murió solamente por los escogidos. ¿Eso implica que la “mayoría de las personas no podrían tener la menor posibilidad de salvarse”? No lo creo. Hay dos maneras en que la salvación pudiera ser accesible universalmente. La primera, si tomamos la elección para que sea principalmente colectiva, entonces depende de nosotros de si queremos ser parte de ese cuerpo colectivo que es el objeto de la redención de Cristo. Cristo murió solamente por los escogidos, pero cualquiera puede ser parte de los escogidos por medio de un arrepentimiento de fe. O, segundo, pudiéramos adoptar una perspectiva del conocimiento medio, manteniendo que Dios sabía quien iba a recibir libremente la gracia de Dios y ser salvo, y por eso Él envío a Cristo a morir por ellos únicamente, pero no por aquellas personas que Él sabía que lo iban a rechazar libremente. Si alguien, quien permanece sin arrepentirse, fuese a poner su fe en Cristo, entonces Dios lo hubiese incluido a Él en la muerte expiatoria de Cristo. Por lo tanto, la salvación y los beneficios de la muerte de Cristo están disponibles para todas las personas, a pesar de que Cristo murió solamente por algunas y no por todas las personas. Eso también haría sentido de la insistencia de los reformadores de que la muerte de Cristo tiene el poder y el mérito para salvar a todas las personas. Una vez más, vemos el poder expiatorio de la doctrina del conocimiento medio abrir opciones teológicas inesperadas. Por medio del conocimiento medio, podríamos (si así quisiéramos) combinar una doctrina de expiación limitada con la disponibilidad universal de salvación.
- William Lane Craig