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#489 Los Evangelios de letras rojas

September 29, 2016
Q

¿Cómo usted sabe que las letras rojas en el Nuevo Testamento son lo que Jesús realmente afirmó y enseñó?

Lane

Estados Unidos

  • United States

Dr. Craig

Dr. craig’s response


A [

Lane, lo que sabemos es que Jesús nunca realmente dijo las palabras que están impresas en rojo en las ediciones de los evangelios que tienen letras en rojo. Ese punto es obvio por el hecho de que esas ediciones de letras rojas están impresas en español y Jesús ni hablaba ni enseñaba en español.

Pues bien, estoy bromeando contigo. Pero si hay un punto serio con esto. Los evangelios fueron escritos en griego, pero Jesús lo que hablaba era arameo. De modo que aún una edición de letra roja de Nuevo Testamento griego no nos daría las palabras reales de Jesús.

Concedido, Jesús probablemente hablaba griego, por lo menos lo suficiente para mantenerse en su oficio como carpintero, ya que el griego era idioma común que se hablaba en el imperio romano, a consecuencia de las conquistas prerromanas realizadas por Alejandro el Grande (Alejandro Magno). A pesar de que los romanos hablaban latín, en sus tratos con los palestinos ellos probablemente conversaban en griego. Podemos ver eso, por ejemplo, en la pregunta del centurión cuando arrestaba a Pablo: "sabes griego?" (Hechos 21.37).

Pero cuando enseñaba a sus compañeros judíos, Jesús naturalmente les hablaría en arameo. Por lo tanto, lo que tenemos en los evangelios son traducciones griegas de lo que Jesús afirmaba y enseñaba. Solamente en raras ocasiones se nos deja ver las palabras originales habladas por Jesús en arameo. Por ejemplo, las palabras de Jesús en la cruz que se encuentran en Marcos: "Y a la hora novena, Jesús exclamó con fuerte voz: Eloi, Eoi, Lema SABACTANI? que traducido significa, Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?" (Marcos 15.34).

Además, necesitas tener en cuenta que en una cultura que ni siquiera tenía un mecanismo para hacer comillas, la distinción entre el discurso directo del discurso indirecto podría ser confusa. Trata de leer el relato de la conversación de Jesús con Nicodemos en el evangelio de Juan 3:10-21, ignorando todas las comillas introducidas por las traducciones en español y pregúntate donde la comilla directa de Juan referente a Jesús termina y cuando el comentario de Juan comienza. O trata de leer a Gálatas 2.11-21 sobre la disputa pública de Pablo con Pedro y pregúntate donde Pablo se detiene de escribir lo que él dijo [citando directamente lo que dijo] en ese tiempo y cuando comienzan sus reflexiones presentes [comentarios] sobre lo que ocurrió. Eso no es claro. De manera que en una cultura donde la diferencia entre el discurso directo e indirecto no es siempre claro, es perfectamente aceptable parafrasear o decir lo esencial de lo que una persona dijo, en vez de citar las mismas palabras.

Los escritores de los Evangelios emplearon técnicas o prácticas comunes de su época para dar las enseñanzas de Jesús, como parafrasear, resumir, omitir, clarificar, contextualizar, etc.

Por lo tanto, es muy engañoso imprimir las palabras de Jesús en rojo, como si tuviéramos las palabras originales de Jesús escritas allí.

Lo que queremos mostrar es que los escritores de los evangelios dieron una representación precisa de lo que Jesús de Nazaret dijo y enseñó. Es ahí donde la erudición histórica-crítica puede ser útil. Los eruditos a veces dicen que en una enseñanza determinada atribuida a Jesús, escucharemos la propia voz de Jesús (ipsissima vox); es decir, algo que resulta ser muy cercano (en griego) a lo que Jesús dijo. Su enseñanza sobre el reino de Dios sería un buen ejemplo. Todo el mundo reconoce que la proclamación de la llegada del reino de Dios se encuentra en el centro de la enseñanza de Jesús. En otras ocasiones, los eruditos piensan que tenemos las mismas palabras (ipsissima verba) de Jesús, es decir, una expresión griega que se traduce casi verbatim de lo que Jesús dijo. El uso de Jesús de la frase "el Hijo del Hombre" como un término de auto-referencia sería un buen ejemplo. Ejemplos de este tipo tendrían la mejor razón para que se impriman en rojo, pero entonces arruinamos artificialmente los evangelios al utilizar esa herramienta.

De hecho, hace varios años, un grupo de críticos radicales que se auto-denominaban el “Seminario de Jesús” hicieron noticias al parodiar las ediciones de letras rojas de los Evangelios, imprimiendo ciertos pasajes que se consideraban auténticos en rojo, ciertos pasajes que sonaban como Jesús en rosado, pasajes que se dudaba que Jesús había dicho en gris y pasajes que no eran auténticos en negro. Menos de 20% de las palabras atribuidas a Jesús en los Evangelios fueron impresas en rojo en la edición de ellos de los Evangelios, reflejando así su escepticismo.

Para una crítica de las presuposiciones y pretensiones del Seminario de Jesús, véase: http://www.reasonablefaith.org/spanish/Presuposiciones-y-Pretensiones-del-Seminario-de-Jesus. Lo que es significativo sobre la erudición contemporánea es que se puede crear un caso poderoso para el auto-conocimiento divino-humano de Jesús simplemente sobre la base de las expresiones generalmente reconocidas como auténticas, como lo he demostrado en mi capítulo sobre el auto-entendimiento de Jesús en Reazonable Faith.

El uso de las ediciones de letras rojas en los Evangelios debería ser evitado por los estudiantes serios de los Evangelios, ya que la herramienta es fundamentalmente engañosa en cuanto a la naturaleza de los relatos del Evangelio.

- William Lane Craig